Neumonía por Pneumocystis carinii


El Pneumocystis carinii es un microorganismo común que puede residir inofensivamente en los pulmones normales, causando la enfermedad sólo cuando el sistema inmunitario está debilitado a causa de un cáncer o del tratamiento del mismo o debido al SIDA. Más del 80 por ciento de los pacientes con SIDA, que no reciben una profilaxis estándar, desarrollan en algún momento neumonía por Pneumocystis. Con frecuencia, es la primera indicación de que una persona con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) ha desarrollado el SIDA.

La mayoría de los afectados manifiesta fiebre, ahogo y tos seca. Estos síntomas generalmente surgen al cabo de varias semanas. Los pulmones pueden ser incapaces de aportar suficiente oxígeno a la sangre, provocando ahogo grave.

El diagnóstico se basa en el examen al microscopio de una muestra de esputo obtenida con uno de los dos métodos siguientes: inducción del esputo (en la que se utiliza agua o vapor de agua para estimular la tos) o broncoscopia (en la que se introduce en las vías aéreas un instrumento para recoger una muestra).

El antibiótico habitual para la neumonía provocada por Pneumocystis carinii es el trimetoprim sulfametoxazol. Los efectos secundarios, particularmente frecuentes en individuos con SIDA, consisten en erupciones cutáneas, una concentración reducida de los glóbulos blancos que combaten la infección, y fiebre.

Los tratamientos alternativos son dapsona y trimetoprim, clindamicina y primaquina, trimetrexato y leucovorín, atovacuona y pentamidina. Los individuos con una concentración de oxígeno en sangre inferior al valor normal pueden también recibir corticosteroides.

Incluso con el tratamiento de la neumonía, el índice de mortalidad global es del 10 al 30 por ciento. Para prevenir la recurrencia de la enfermedad, los pacientes con SIDA cuya neumonía por Pneumocystis ha sido tratada con éxito toman generalmente medicamentos como el trimetoprim-sulfametoxazol o la pentadimina en aerosol.