Lupus eritematoso discoide


El lupus eritematoso discoide es una enfermedad crónica y recidivante caracterizada por manchas redondas rojas de bordes bien definidos sobre la piel. Su causa se desconoce, y es más frecuente en el sexo femenino y más aún en mujeres de alrededor de 30 años de edad. El abanico de edades es mucho más amplio que el habitual para el lupus eritematoso sistémico.

Síntomas

La erupción característica puede persistir o aparecer y desaparecer durante años. El aspecto de las manchas cambia con el tiempo: en un principio, son rojas y redondas, de un centímetro de diámetro. Suelen aparecer en las mejillas, el puente de la nariz, el cuero cabelludo y las orejas, pero pueden aparecer también en la parte superior del tronco, en el dorso de los brazos y en las espinillas; son así mismo frecuentes las llagas en la boca. Si no se trata la enfermedad, cada mancha se extiende gradualmente, y la parte central degenera dejando una cicatriz. En zonas muy escamosas, los folículos obturados se dilatan, dejando hoyos parecidos a tachuelas de tapicería. Las cicatrices pueden causar una pérdida local del cabello. La erupción puede acompañarse de dolor de las articulaciones y una disminución de los glóbulos blancos, pero sólo en raras ocasiones aparecen síntomas graves de lupus eritematoso sistémico.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico no es fácil de confirmar porque la erupción en el lupus eritematoso discoide puede ser idéntica a la del lupus eritematoso sistémico y similar a las erupciones causadas por enfermedades como la rosácea, la dermatitis seborreica, el linfoma y la sarcoidosis. Se debe examinar meticulosamente la historia clínica y realizar una exploración completa para asegurarse de que otros órganos no están afectados. Pueden ser útiles los análisis de sangre para determinar el número de glóbulos rojos y blancos y para evaluar la función renal y, de ese modo, descartar otros posibles diagnósticos. Se pueden realizar pruebas complementarias para buscar anticuerpos anti-ADN de cadena doble, que se encuentran en muchas personas con lupus eritematoso sistémico, pero en casi ninguna de las que tienen lupus eritematoso discoide.

El tratamiento, si se inicia pronto, puede prevenir o reducir la gravedad de las cicatrices permanentes. La luz solar y los rayos ultravioleta (como los administrados en los salones de bronceado) pueden agravar la erupción y, por lo tanto, deben evitarse. Se puede utilizar una protección solar como medida preventiva. En general, la aplicación de una crema con corticosteroides es eficaz para tratar las manchas pequeñas. Las erupciones más grandes y resistentes requieren con frecuencia unos cuantos meses de tratamiento con corticosteroides administrados por vía oral o con fármacos inmunosupresores, como los utilizados para tratar el lupus eritematoso sistémico.