Enfermedad de las trincheras


La enfermedad de las trincheras (infección de Vincent, gingivitis ulcerosa necrosante aguda) es una infección dolorosa, no contagiosa, de las encías que causa dolor, fiebre y cansancio.

El término enfermedad de las trincheras proviene de la Primera Guerra Mundial, cuando muchos soldados en las trincheras contraían la infección. La escasa higiene bucal suele contribuir al desarrollo de la infección, lo mismo que el estrés físico o emocional, una dieta escasa o debido a que se duerme poco. La infección se presenta muy a menudo en personas con gingivitis simple, enfrentadas a un problema que les produce tensión nerviosa como, por ejemplo, los exámenes de estudios o el cambio de trabajo. Este proceso es más frecuente en los fumadores que en los no fumadores.

Síntomas

Por lo general, la enfermedad de las trincheras comienza repentinamente con dolor en las encías, una sensación de malestar y cansancio general. También provoca halitosis (mal aliento). Los extremos de las encías entre los dientes se erosionan y se cubren de una capa gris de tejido muerto. Las encías sangran con facilidad y duelen al comer y tragar. A menudo, los ganglios linfáticos del cuello debajo de la mandíbula se inflaman y aparece algo de fiebre.

Tratamiento

El tratamiento comienza con una limpieza suave y minuciosa, durante la cual se extrae de la zona todo el tejido gingival muerto y el sarro. Dado que la limpieza puede resultar dolorosa, el odontólogo puede aplicar un anestésico local. Durante los primeros días después de la profilaxis se recomienda que el paciente haga los enjuagues bucales con una solución de peróxido de hidrógeno (3 por ciento de peróxido de hidrógeno mezclado con agua al 50 por ciento) varias veces al día, en vez de cepillarse los dientes.

El paciente debe visitar al odontólogo todos los días, o bien en días alternos durante dos semanas. La limpieza regular por parte de un profesional se mantiene mientras dure la curación. Si las encías no vuelven a su forma y posición normales, el odontólogo las rehace quirúrgicamente para prevenir una recidiva o una periodontitis. Se puede prescribir un antibiótico cuando la enfermedad es grave o cuando el paciente no puede acudir al odontólogo.







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