Colitis hemorrágica


La colitis hemorrágica es un tipo de gastroenteritis en la que cierta variedad de la bacteria Escherichia coli (E. coli) infecta el intestino grueso y produce toxinas que causan una diarrea súbita con sangre y a veces otras graves complicaciones.

Una de las variedades más frecuentes de E. coli que causan colitis hemorrágica se llama E. coli O157:H7. Esta variedad se encuentra en los intestinos del ganado vacuno sano. Los brotes se pueden desencadenar al ingerir carne mal cocinada o por beber leche de vaca no pasteurizada. La enfermedad también puede ser transmitida de persona a persona, sobre todo entre niños que usan pañales. La colitis hemorrágica puede ocurrir en personas de todas las edades.

Las toxinas de E. coli dañan el revestimiento mucoso del intestino grueso. Si son absorbidas y pasan al flujo sanguíneo, pueden afectar a otros órganos, como el riñón.

Síntomas

Los síntomas se caracterizan por la presencia de retortijones abdominales intensos y de comienzo súbito, junto con diarrea acuosa que típicamente se vuelve sanguinolenta en las primeras 24 horas. La temperatura corporal es generalmente normal o se eleva ligeramente, pero en ocasiones puede alcanzar más de 39 ºC. La diarrea generalmente dura de 1 a 8 días.

Alrededor del 5 por ciento de los infectados con E. coli O157:H7 desarrolla el síndrome urémico-hemolítico. Los síntomas consisten en anemia, causada por la destrucción de los glóbulos rojos (anemia hemolítica), un bajo recuento de plaquetas (trombocitopenia) e insuficiencia renal súbita. Algunos enfermos también sufren convulsiones, accidentes vasculares cerebrales u otras complicaciones derivadas de lesiones en los nervios o en el cerebro. Estas complicaciones se desarrollan típicamente en la segunda semana de la enfermedad y pueden ser precedidas por un aumento de la temperatura. El síndrome urémico-hemolítico es más probable que ocurra en niños menores de 5 años y en personas de edad avanzada.

Diagnóstico y tratamiento

El médico generalmente sospecha una colitis hemorrágica cuando una persona indica haber tenido diarrea con sangre. Para establecer el diagnóstico, se analizan muestras de heces buscando E. coli O157:H7. Estas muestras deben obtenerse dentro de la primera semana o al iniciarse los síntomas. Pueden realizarse otras pruebas, como la colonoscopia (un examen del intestino grueso usando un tubo flexible de visualización), si se sospecha que otras enfermedades puedan estar causando la diarrea sangre.

Los aspectos más importantes del tratamiento consisten en ingerir suficiente líquido para reemplazar los que se han perdido y mantener una dieta blanda. Los antibióticos no alivian los síntomas, no eliminan las bacterias, ni previenen las complicaciones. Es probable que las personas que desarrollan complicaciones requieran cuidados intensivos en un hospital, como la diálisis.







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