Botulismo


El botulismo es una contaminación alimentaria poco común y potencialmente mortal, causada por las toxinas producidas por la bacteria Clostridium botulinum.

Estas toxinas son el veneno más potente que se conoce y pueden dañar gravemente los nervios y los músculos. Dado que causan lesiones nerviosas, se las conoce como neurotoxinas. La clasificación médica del botulismo depende de factores como su transmisión por los alimentos, si se adquiere a través de una herida o si se trata de botulismo infantil. El botulismo transmitido por los alimentos resulta de la ingesta de carne contaminada y el causado por heridas es consecuencia de una herida infectada. El botulismo infantil, que también se debe a la ingestión de alimentos contaminados, ocurre en lactantes.

Causas

La bacteria Clostridium botulinum forma esporas. Como las semillas, las esporas pueden permanecer en estado de latencia durante muchos años y son muy resistentes a la destrucción. En condiciones ideales (presencia de humedad y de nutrientes y ausencia de oxígeno), las esporas comienzan a crecer y a producir una toxina. Algunas toxinas producidas por el Clostridium botulinum son proteínas altamente tóxicas que resisten la destrucción por parte de las enzimas protectoras del intestino.

Cuando se ingiere un alimento contaminado, las toxinas penetran en el organismo a través del sistema digestivo, causando el botulismo transmitido por los alimentos. Las conservas caseras son la fuente más frecuente de botulismo, aunque las comerciales han sido responsables de alrededor del 10 por ciento de los brotes. Las fuentes alimentarias más frecuentes son los vegetales, el pescado, las frutas y los condimentos. La carne vacuna, los productos lácteos, el cerdo, las aves y otros alimentos son también responsables ocasionales de botulismo.

El botulismo de las heridas ocurre cuando éstas se contaminan con Clostridium botulinum. Dentro de la herida, la bacteria produce una toxina que pasa posteriormente a la sangre, produciendo los síntomas.

El botulismo infantil ocurre con mayor frecuencia en lactantes de 2 a 3 meses de edad. A diferencia del botulismo transmitido por los alimentos, el infantil no es causado por la ingestión de toxinas previamente formadas. Resulta de la ingestión de alimentos que contienen esporas, las cuales se desarrollan posteriormente en el intestino del lactante, produciendo las toxinas.

En general, la causa es desconocida, pero en algunos casos se ha relacionado con la ingestión de miel. El Clostridium botulinum es común en el medio ambiente y muchos casos pueden resultar de la ingestión de pequeñas cantidades de polvo o tierra.

Síntomas

Los síntomas se desarrollan de forma súbita, generalmente al cabo de 18 a 36 horas de haber penetrado las toxinas en el organismo, aunque los síntomas pueden manifestarse al cabo de 4 horas o tardar 8 días en hacerlo. Cuanta más toxina penetra, más pronto se siente enferma la persona. Los casos más graves se presentan en las personas que se sienten enfermas dentro de las primeras 24 horas después de haber ingerido alimentos contaminados.

Los primeros síntomas habitualmente incluyen boca seca, visión doble, caída de los párpados e incapacidad para enfocar los objetos cercanos. Las pupilas no se contraen con normalidad cuando se exponen a la luz durante un examen ocular; incluso pueden no contraerse en absoluto. En algunas personas, los primeros síntomas consisten en náuseas, vómitos, retortijones abdominales y diarrea. Otras nunca llegan a desarrollar estos síntomas gastrointestinales, particularmente las personas que padecen el botulismo de las heridas.

La persona afectada presenta dificultades para hablar y tragar. Este trastorno de la deglución puede conducir a la aspiración de alimentos y posterior neumonía por aspiración. La musculatura de los brazos y las piernas y los músculos implicados en la respiración se debilitan de forma progresiva a medida que los síntomas van avanzando gradualmente, de arriba abajo. La imposibilidad de los nervios para funcionar adecuadamente afecta a la fuerza muscular, aunque se mantiene la sensibilidad. A pesar de ser una enfermedad tan grave, generalmente no se altera el estado mental.

Cerca de dos tercios de los lactantes con botulismo infantil presentan el estreñimiento como el primer síntoma. Después se afectan los nervios, produciendo parálisis musculares que comienzan en la cara y en la cabeza y alcanzan finalmente los brazos, las piernas y los músculos respiratorios. Los nervios de un lado del cuerpo pueden resultar más afectados que los del otro. Los síntomas que manifiesta el bebé varían desde un letargo moderado y una prolongación del tiempo necesario para alimentarse, hasta una pérdida grave del tono muscular e incapacidad para respirar adecuadamente.

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